Por qué el estilo mediterráneo aporta calma y el nórdico orden: así impactan el interiorismo y la arquitectura en las emociones | Vive Saludable

Por qué el estilo mediterráneo aporta calma y el nórdico orden: así impactan el interiorismo y la arquitectura en las emociones

Por qué el estilo mediterráneo aporta calma y el nórdico orden: así impactan el interiorismo y la arquitectura en las emociones

La no es una invención del siglo XXI. Es la conclusión a la que llegó contra la poliomielitis, cuando en la década de los cincuenta se marchó de su laboratorio en Pittsburgh (Pensilvania) a la basílica de San Francisco de Asís (Umbría) buscando un paisaje diferente para pensar. Cambió una localización urbanita, monótona y estresante de Estados Unidos por otra de arquitectura mastodóntica, de origen románico y ubicada en una región del interior de Italia, situada en lo alto de una colina y rodeada de bosques. Salk se dio cuenta de que un espacio amplio en un entorno agradable favorecía el flujo del pensamiento, el ingenio y la creatividad. Por eso fue allí donde encontró la fórmula de la vacuna.

La conclusión de Salk, en forma de construcción, supone la primera piedra en la historia de la conceptualización del bienestar en términos arquitectónicos. Es desde aquí desde donde se alzan los cimientos de los efectos sensoriales y las emociones que produce el interiorismo de los espacios (casi adquiriendo el formato de comunicación no verbal). Estos resultados del campo de la neurociencia se traducen en estética asociada a la identidad de los territorios y al carácter de las sociedades, pero también al uso consciente y holístico del interiorismo, más allá de la función decorativa.

Tanto la arquitectura y el interiorismo asociados al estilo mediterráneo como pueden aportar calma y orden, de manera canónica, respectivamente. El último se ha concebido para la vida en el interior de la casa optimizando las horas de luz, ya que escasean más en el centro y el norte de Europa; y facilitando el orden mental con una selección de mobiliario de líneas depuradas, texturas pulidas y reducción generalizada de ruido visual. El uso de la madera para revestir interiores y fabricar muebles no tiene discusión. Se favorece la simetría y/o la geometría y se potencia el almacenaje para evitar elementos a simple vista. En cuanto a la paleta de tonalidades, se podrían identificar diferentes referencias de blanco, de gris o pasteles para propiciar una temperatura de color neutra.

La democratización en términos de diseño nórdico comenzó a expandirse desde la década de 1940 en la localidad Småland (al sureste de Suecia y cuya traducción es bosque encantado) . En términos arquitectónicos, se podría identificar, por ejemplo, Villa Mairea (1939), en el municipio de Noormarkku, al oeste de Finlandia. Fue ideada por los arquitectos Alvar y Aino Aalto como residencia de verano para sus amigos Maire y Harry Gullichsen (ella era heredera de un emporio de importación de madera finlandesa y él, un alto directivo del mismo sector). Apelando al diseño industrial, destacarían por su minimalismo piezas danesas como la silla Wishbone, diseñada en 1949 por Hans J. Wegner, o la lámpara PH 5 de 1958, obra de Poul Henningsen.

La interiorista (Amersfoort, 50 años), fundadora de Jessica Bataille Group, llegó a Jávea a finales de los ochenta junto a sus padres. Mitad holandesa y mitad libanesa, Bataille se ha convertido desde hace décadas en uno de los estandartes del lugar con sus reformas y obras de nueva construcción, orientadas a un público tanto extranjero como español con poder adquisitivo alto. “Trabajo, sobre todo, para el mercado norte europeo. No siempre buscan la transformación de una vivienda, sino que quieren hacer su nueva vida aquí. Por eso, yo les guío en cómo van a vivir la vida en el Mediterráneo. A raíz de esta realidad cambié el eslógan de design your life [diseña tu vida] a be local [sé local]”, cuenta por videollamada desde su estudio en el municipio alicantino.

Sobre las emociones que aportan los espacios de estilo mediterráneo o de estilo nórdico, Bataille lo explica así: “En el norte de Europa cuidan más la luz. En la construcción, han tenido que buscar mucho más a nivel tecnológico y de orden de interiores porque su hábitat de vida, de por sí, es cerrado. Se busca que el espacio sea gezellig, cozy [cómodo, acogedor]”. Y continúa: “En el mediterráneo, al utilizarse más la bioconstrucción, es la naturaleza la que aporta salud y bienestar porque te habla”.

La interiorista, que entre sus amigos cuenta con , el actor o la directora de cine , ha abrazado la construcción passivehaus (sistema alemán que evita los puentes térmicos) o el reciclaje de la tosca (material que se asemeja al marés mallorquín), ya que “permite que la casa respire”; si se utilizase pintura plástica, las paredes y el techo sudarían por la condensación producida por la humedad.

Bataille asegura que su método está basado en el concepto en sí del estudio de campo: “Realmente utilizo la inteligencia del Mediterráneo. No he inventado nada; he escuchado, he observado la luz, he indagado en la historia y en las materias primas que nos rodean”. Junto a sus socios, próximamente reactivarán en Jávea El Tosalet (el 1967), convirtiéndolo en un club de deporte y bienestar.

Es precisamente esa cohesión entre lo mediterráneo y lo industrial la que poseen los proyectos de (Barcelona, 45 años). sobre la identidad contemporánea de estilo mediterráneo y sobre los atributos estéticos y emocionales adheridos a él, responde como ejemplo con uno de sus proyectos: la sede de la firma de diseño Octaevo. Un espacio en el que asegura que el mar y la tecnología han aprendido a dialogar, dando como resultado una mezcla de espíritus en la que las columnas y las líneas curvas evitan las intimidantes esquinas y terminaciones puntiagudas.

Cristina Carulla (Barcelona, 42 años), fundadora de, aporta su punto de vista sobre la asociación de interiorismo y emociones: “Yo creo que el estilo es una herramienta y lo importante es cómo se utiliza. En este aspecto no creo que por definición lo mediterráneo dé calma y lo nórdico orden”. Una afirmación a la que añade que “el nórdico, a veces, peca de mucho objeto pequeño” y que, quizá, más que la a la calma, asocia lo mediterráneo con palabras como “real, cercano o amable”: “Suelen ser arquitecturas bastante espartanas o humildes porque hay materiales que generalmente son naturales y porque no hay estridencias”.

*Este contenido es informativo y no reemplaza la evaluación de tu profesional de salud.