La redefinición de los ligues de verano: no tienen por qué acabar en relación y las ‘apps’ se adaptan a las nuevas realidades | Vive Saludable

La redefinición de los ligues de verano: no tienen por qué acabar en relación y las ‘apps’ se adaptan a las nuevas realidades

La redefinición de los ligues de verano: no tienen por qué acabar en relación y las ‘apps’ se adaptan a las nuevas realidades

El pasado año, la web de viajes baratos entre 2.000 españoles para averiguar cómo se relacionan los viajeros con el amor, el sexo y las durante el verano. El 65% reconocía haber ligado alguna vez durante sus vacaciones, aunque el entusiasmo parecía enfriarse al mirar al futuro: en 2025, solo un 27% planeaba ligar en verano, mientras que un contundente 73% aseguraba que no lo tenía entre sus planes. En otra encuesta realizada este año a 169 mujeres solteras y heterosexuales en España, realizada por la marca de juguetería erótica y bienestar sexual femenino Womanizer, casi la mitad (46,5%) asegura que ligar es más difícil que hace unos años. Con un 46,8% de mujeres que reconocen no confiar en encontrar pareja en este momento, los resultados dibujan un panorama de creciente incertidumbre para las relaciones.

Los expertos ya hablan de (fatiga de las aplicaciones de citas). Cada vez más usuarios dicen sentirse cansados del swipe (arrastrar el dedo para pasar a un nuevo perfil). Aun así, muchas personas siguen registrándose o permaneciendo en este tipo de portales. No tanto para encontrar a alguien, ni siquiera para quedar, sino como distracción, sobre todo entre mujeres. Alicia, madrileña de 31 años, es usuaria de Tinder desde el verano pasado. “Me descargué la aplicación en un viaje que hice con otras amigas, más de broma que otra cosa. No ligué con nadie, pero ver los perfiles, las descripciones, las fotos y los comentarios era parte de la diversión”. En esta línea, una amiga alemana me ha metido en un chat sobre las luces y sombras de las apps de citas, que algunos ya no utilizan para ligar, sino para debatir sobre el proceso, puesto que su fin primigenio (encontrar pareja o echar una cala al aire) se empieza a vislumbrar ya como un espejismo.

Según Chantelle Otten, experta en relaciones de Bumble, “las vacaciones son una época en la que muchas personas están más abiertas a conocer gente y vivir interacciones más espontáneas. Sin embargo, no tiene por qué definirse únicamente por si termina convirtiéndose o no en una relación a largo plazo”. Y añade: “Estamos viendo una evolución en la manera en que las personas entienden este tipo de encuentros. Cada vez más usuarios, especialmente muchas mujeres, definen por sí mismos qué significa tener una experiencia positiva. Una conexión puede ser valiosa tanto si continúa después del verano como si simplemente representa una experiencia divertida, auténtica o que ayuda a ganar confianza. Más que centrarse en la idea de relaciones pasajeras, lo importante es que las personas sientan la libertad de relacionarse de la forma que mejor encaje con ellas, sin asumir que todas las conexiones deben seguir el mismo camino para tener significado”.

Mientras muchas apps luchan por sobrevivir introduciendo cambios, otras se especializan en el fast and furious del ligue veraniego. Algunas incluso aprovechan los trayectos para ir ahorrando tiempo. Es el caso de Wingle, una aplicación gratuita que permite conectar, charlar y conocer a otros pasajeros del mismo vuelo sin necesidad de pagar por internet a bordo.

Pero, ¿por qué esperar a llegar al aeropuerto si uno puede antes incluso de que estas hayan comenzado? Ligar antes de viajar es ya una tendencia consolidada. La función Passport de Tinder, que permite cambiar la ubicación virtual a cualquier ciudad del mundo para buscar, hacer match y chatear con personas antes de ir a otro país, sigue creciendo como herramienta para preparar encuentros antes de llegar al destino. En el resumen anual de Tinder de 2024 se hablaba de una media de 145.000 usos diarios de Passport y de un fuerte incremento de su utilización en grandes destinos turísticos. De hecho, las ciudades con gran afluencia de visitantes en verano (Palma, Ibiza, Barcelona, Lisboa, Mikonos, Roma…) son también donde más se abren este tipo de funciones, para quienes buscan “algo para el verano”, “un guía local”, un “compañero de viaje” o “alguien que conozca los mejores restaurantes”, a menudo eufemismos para designar el rollete de las vacaciones.

Así que, mientras el ligue digital vive sus horas bajas, el dating turístico crece gracias a las nuevas fórmulas para interactuar con los nativos, antes incluso de sacar el billete de avión. De hecho, reveló que el 60% de los solteros vuelve a activar las aplicaciones de citas cuando va al extranjero, un 18% reconoce que el potencial para ligar influye en la elección de su lugar de vacaciones y un 36% considera los romances de verano como algo puramente temporal y sin demasiadas repercusiones en sus vidas.

Lo cierto es que la tecnología, capaz de conectarnos con cualquiera que tenga wifi, aunque sea al otro lado del mundo, ha acabado con , intensos por obra y gracia de su ineludible fecha de caducidad. “Los ligues de vacaciones tenían mucho morbo y libertad porque ambas partes sabían que tenían un final”, cuenta el Raúl González Castellanos, también psicopedagogo y terapeuta de pareja del gabinete de apoyo terapéutico A la Par, en Madrid. “Yo creo que esa magia se ha ido perdiendo porque ahora la gente permanece en contacto por WhatsApp o espía al otro en las redes sociales. Hay, además, una presión de , de ser feliz, y eso incluye ligar para mucha gente. Así, el amor de verano se llena de prisa, de ansiedad, de miedo al fracaso, de vergüenza por volver sin una historia que contar a los amigos”.

En opinión de González, “hay que experimentar el verano y las naturales ganas de ligar de manera menos ansiosa. Vivir lo que nos apetece realmente, y no lo que se supone que debemos vivir. Tiene que quedarnos claro que el verano no es un examen de vida y que se puede ligar todo el año”. Y lanza un consejo: “Hay también que respetar los sentimientos ajenos, ser sinceros y no infundir falsas esperanzas para no herir a nadie. Y no está de más tener en cuenta que las personas más sensibles o vulnerables, que atraviesan un estado emocional más bajo o alterado, deberían pensarse dos veces si van a ser capaces de pasar página sin mayores consecuencias ni dramas; o si, por el contrario, el ligue de verano va a aumentar su sufrimiento o ansiedad”.

*Este contenido es informativo y no reemplaza la evaluación de tu profesional de salud.