El verano, una buena época para hacer las paces con el cuerpo y ejercitar la conciencia corporal | Vive Saludable

El verano, una buena época para hacer las paces con el cuerpo y ejercitar la conciencia corporal

El verano, una buena época para hacer las paces con el cuerpo y ejercitar la conciencia corporal

“¡Que tu primer amor sea el amor propio!”. Ese era el lema de una campaña de educación sexual para prevenir embarazos prematuros y no deseados en Colombia. ¡Que el primer cuerpo que quieras sea el tuyo!, podría ser una segunda reflexión en época de influencers, redes sociales y . El cuerpo, aunque mortal y perecedero, es el vehículo que nos lleva por el mundo y el catalizador del . Sin embargo, nuestra relación con él no ha variado mucho a lo largo de la historia de la humanidad. Lo escuchamos poco, le exigimos mucho y nunca le agradecemos la incesante labor cotidiana que realiza las 24 horas del día para mantenernos en funcionamiento y en buen estado de salud.

El verano es una buena época para comunicarse con el cuerpo, tapado todo el invierno, para descubrirlo, sentirlo, verlo y tocarlo. Para enseñarlo al mundo, sin arrogancia ni complejos. “Aquí se unen varios factores”, cuenta Sonia Bedate, fisioterapeuta y sexóloga, con consulta en Mérida y Almendralejo (Badajoz). “El calor, la exposición al sol y la vitamina D, que el cuerpo sintetiza con los rayos solares, favorecen la mayor producción de endorfinas, que promueven el bienestar; y testosterona, que mejora el impulso sexual y el deseo”, enumera la experta. “Las vacaciones reducen el estrés y el cortisol y nos ponen en modo disfrutón. La poca ropa, la desnudez, hace que la piel, el órgano más extenso del cuerpo humano, multiplique sus sensaciones: la brisa, el sol, el agua, el roce con la arena o las sábanas. Todo contribuye a que sintamos que todo es más erótico”, añade.

Pero no todo el mundo está dispuesto a exponer sus anatomías. Especialmente, si estas no entran en el canon de belleza idealizado. “Muy pocas personas están a gusto dentro de sus cuerpos y esto es un gran escollo para disfrutar plenamente de la sexualidad”, advierte Francisca Molero, ginecóloga, sexóloga clínica, terapeuta del Centro Máxima, en Barcelona, y directora del Instituto Iberoamericano de Sexología. “Va mucho más allá de que te gusten o no tus pechos y de que tengas que hacer el amor con la luz apagada. Primero se ocultan, dejan de hacerse visibles o de tocarse. ¡Cuánta gente evita zonas que creen feas o poco agraciadas!”, asegura. Al no recibir sensaciones, se van borrando del mapa mental, según ella: “Cuando hay partes de tu cuerpo que no aceptas, estas se rebelan contra ti, porque esa conexión cuerpo-mente no existe o está distorsionada y esto puede llegar a producir trastornos o disfunciones”.

A muchos a la hora de compartir cama en verano. El contacto de la piel con otra, no recién lavada y/o perfumada, incomoda. “Sin embargo”, subraya Molero, “un poco de sudor puede ser muy erótico. Es evidencia de que tu cuerpo funciona y las feromonas, presentes en él, tienen potentes efectos de atracción y vínculo”. Para los alérgicos al calor y partidarios de la asepsia, ahí va la recomendación de algunas películas míticas como Un tranvía llamado deseo (1951), La tentación vive arriba (1955) y Fuego en el cuerpo (1981). Cintas donde las altas temperaturas son las protagonistas a la hora de calentar cuerpos y mentes por igual.

Los anglosajones gustan de diferenciar entre self confidence, body confidence y sexual confidence; y para que exista la última, se necesitan las dos primeras. “En psicología se dice que es como una vacuna frente a lo que nos pueda pasar en la vida”, apunta Marisol Delgado, psicóloga y especialista en psicoterapia por la European Federation of Psychologists Associations, con consulta en Avilés. “La autoestima es la manera en la que nos percibimos a nosotros mismos con nuestras habilidades, capacidades, potencial; y cómo afrontamos también nuestros errores y limitaciones, cómo digerimos las críticas sin hundirnos y sin necesitar la aprobación de nadie. Es una cualidad que se construye en los primeros años de existencia, a través de los mensajes recibidos de las personas que nos importan, pero que también se desarrolla a lo largo de la vida, con los acontecimientos y los sujetos que nos rodean”, explica.

Seguramente, la solución a muchos conflictos sexuales habría que buscarla en el diván, en la falta de autoestima corporal. Según Bárbara Montes, especialista en sexología clínica y terapia de pareja y directora de marketing y comunicación de , la imagen corporal negativa es un inhibidor del deseo y el placer sexual. “Si no puedes habitar tu cuerpo, ¿cómo vas a estar a gusto en la intimidad?”, apunta. “Las personas que no tienen autoestima sexual no se sienten merecedoras ni de desear ni de provocar deseo. No se sienten merecedoras del placer. Por tanto, la falta de autoestima corporal es un factor de riesgo que aumenta la aparición de problemas sexuales y se interrelaciona con la satisfacción sexual. Ambos elementos interactúan tan íntimamente que, en muchos casos, es muy difícil saber qué fue primero, el huevo o la gallina”, asegura.

Entre los ingredientes que constituyen la conciencia corporal está, en opinión de Molero, la motivación por conocerse. “Por entablar una relación con el cuerpo distinta, que no esté basada únicamente en la funcionalidad. Es la que tienen, por ejemplo, los bebés o los niños pequeños, que exploran todo el tiempo esa maravillosa herramienta que tienen y que son sus cuerpos”, ejemplifica. “Luego empiezan las comparaciones, el mirarse al espejo para ver quién es más o menos guapo; el parecerse a la modelo o al futbolista, el ser deseable a los demás para poder desear. Con los años, se empieza a desarrollar una conciencia corporal. A cuidarse más, a aceptarse a uno mismo y a poner más atención en las reacciones y sensaciones de nuestra maquinaria”, considera.

”Un ejercicio que propongo es hacerse un escáner corporal matutino", recomienda Saiz. Nada más despertarse, y aún en la cama, podemos relajarnos y empezar a fijarnos en las sensaciones del momento. ¿Qué siento? ¿Qué parte de mi cuerpo tengo más presente? ¿Cómo es mi respiración? ¿Siento dolor en alguna zona? ¿Qué partes están tensas o relajadas? “El mismo ejercicio puede hacerse en la playa o en la piscina. Siempre desde la exploración y no desde el juicio o la exigencia. Es también importante moverse, pero desde el placer y no el castigo: andar, bailar, ir en bici, nadar... ya que el sentimiento con el que se hace algo influye en el resultado”, detalla.

Pero el placer no solo es aliado de una relación amorosa con el propio cuerpo, necesita también de la relajación. Como señala Bedate, “para una buena respuesta sexual, nuestro sistema nervioso necesita estar en modo parasimpático. Necesitamos partir de la tranquilidad y poder combinar este modelo con el simpático, que es el que llega con la excitación. Necesitamos poder transitar de un modo a otro sin estar estancados siempre en el mismo”. Además, la autoestima sexual y corporal no solo nos acerca al placer, sino que, como apunta Montes, “influye en nuestro bienestar, afecta a nuestra relación con los demás y nos ayuda a elegir mejor a nuestras parejas”.

Para muchos, el pilar de una vida sexual prometedora todavía reside en la belleza, en una ecuación simplista que pregona: soy guapo/a + joven = soy deseable, y que restringe el placer sexual a gran parte de la población mundial. Sin embargo, según los expertos, entre los ingredientes del sex appeal, solo un 10% reside en la apariencia, el 30% está en la mente y el 60% restante en la personalidad y el carisma. “La actitud es lo que hace a las personas más atractivas. La seguridad en sí mismas, una postura relajada frente a lo que pasa a su alrededor. Y eso se consigue con una sólida autoestima”, afirma Delgado. Y añade: “La mayoría de mis amigas mayores de 45 pedirían volver a tener el cuerpo de hace 20 años con la mente y la experiencia de ahora. Pero como eso es imposible, les obligo a elegir, sexualmente hablando, con qué se quedarían. Todas optan por el pack seguridad en sí mismas + arrugas, sin dudarlo”.

*Este contenido es informativo y no reemplaza la evaluación de tu profesional de salud.