Un “te quiero” en la tercera cita: qué dice la psicología sobre enamorarse demasiado rápido | Vive Saludable

Un “te quiero” en la tercera cita: qué dice la psicología sobre enamorarse demasiado rápido

Un “te quiero” en la tercera cita: qué dice la psicología sobre enamorarse demasiado rápido

Las vacaciones hacen que aumenten . La fugacidad de la época estival propicia también , encuentros espontáneos en la playa y romances efímeros que duran lo que dura el verano. Pero, en ocasiones, la intensidad del momento hace que . ¿Es posible enamorarse en apenas unas semanas? ¿Qué significa que alguien diga “te quiero” en la tercera cita? Y, sobre todo, ¿enamorarse demasiado deprisa es una señal de que existe una conexión especial o está la relación abocada al fracaso?

“Nos enamoramos de un ideal, de una proyección que nosotros mismos hacemos sobre la otra persona. Son procesos inconscientes que no controlamos por algún rasgo que hemos encontrado en la otra persona que nos recuerda a algo que fuimos, somos o queremos ser”, explica la psicoanalista y psicóloga . Para esta especialista, algunas personas experimentan una proyección de las necesidades propias sobre un otro, todavía desconocido. “Ese juego de imágenes y espejos sume a los enamorados en un idilio donde quieren ser el uno para el otro, pero, en muchas ocasiones, solo ocurre en uno de los dos, lo que demuestra hasta qué punto la escena puede estar alejada de la realidad”, asegura.

El estudio , publicado el pasado mes de julio en la revista Acta Psychologica, concluye que una persona con un estado de enamoramiento muy intenso y absorbente se caracteriza por una preocupación involuntaria por la persona deseada, y que las fantasías intrusivas sobre esa persona tienen un papel importante, sobre todo si la persona experimenta soledad o tristeza.

“Hay todavía una base social errónea de que el amor es algo místico y debe ser para siempre, como el concepto de familia a largo plazo, sentar cabeza... y el amor no necesariamente está diseñado para encontrar a una persona con la que vas a estar toda tu vida”, sostiene el psicólogo de parejas y experto en vínculos afectivos . En este caso, dice, existe una urgencia en el amor: “Enamorarse rápido puede ocurrir por inseguridad, heridas, miedo, soledad o no conocerse. El punto es el hecho de la credibilidad que le das al enamoramiento que estás sintiendo, porque es la idealización de una persona que todavía no se conoce del todo. Si en medio de esa obsesión la cabeza no entiende lo que está pasando, uno se deja llevar del todo y se convence de que la relación va a ser siempre así, y ya hay una creencia errónea conflictiva”.

Por su parte, Trujillo considera que hay personas que parecen vivir en una búsqueda constante de amor. Lo intentan una y otra vez, y con ello fomentan la dificultad para abandonar su ideal narcisista, obviando las verdaderas cualidades de la otra persona. “En realidad, estas personas tienen dificultades para amar, porque ningún amor es ideal, los amores reales se constituyen a base de humildad, tolerancia y trabajo, algo que este tipo de ‘rápidos enamorados’ no puede desarrollar”, señala.

Juárez asegura que lo que se siente no es ni verdadero ni falso, sino que puede tener una fecha de caducidad por distintos motivos. “Alguien puede sentir algo muy intenso durante dos semanas y luego desinflarse”, comenta. Y puntualiza: “El amor es un mecanismo de afiliación de cara a nuestra supervivencia. A veces se piensa que la persona va a ser maravillosa y va a mejorar nuestra vida, y después te das cuenta de que no. En un inicio nos basamos en una intuición o fantasía, y se activa ese mecanismo de darlo todo y sentir una atracción muy intensa por alguien que no conocemos, pero no tiene por qué ser falso, sino, más bien, torpe”.

La psicóloga experta en terapia de pareja, coincide en que el sentimiento no tiene por qué ser falso, pero sí exige precisar qué entiende la persona por “amor” en una fase tan temprana de la relación. “No se trata de dudar de la autenticidad de la vivencia interna de la persona, sino de comprender bien la motivación y el origen de esa expresión de afecto”, señala. Para ella, , pero decirlo muy pronto puede ser percibido por la otra persona con cierta presión hacia la relación y la necesidad de un compromiso. “En cambio, retrasarlo en exceso puede interpretarse como falta de interés o miedo al compromiso”, avisa.

Muchas veces, una persona no es consciente de por qué le atrae tanto alguien y, según Juárez, la intensidad no es necesariamente mala, sino que señala la base emocional de la persona. “Las emociones en estos casos son intuitivas y no siempre realistas con la información. Puede que sea fruto de aspectos de la personalidad, miedo al rechazo o heridas que no se conocen”, explica. Sobre el miedo al rechazo, Ibarburu corrobora que las personas que tienen un estilo de apego ansioso pueden apresurar las verbalizaciones de compromiso: “Funciona como un mecanismo inconsciente de autorregulación. Expresar un ‘te quiero’ puede buscar mitigar la angustia ante la incertidumbre y asegurar el vínculo antes de que este se haya construido realmente, intentando llenar un vacío o calmar el miedo al abandono”.

En cualquier caso, la velocidad no determina por sí sola la calidad de una relación. “Caemos en el prejuicio general de que todas las personas que viven el amor con intensidad lo viven desde la inseguridad, el miedo o la dependencia emocional, pero es un prejuicio, porque sí puede haber intensidad emocional”, argumenta Juárez. Y concluye: “Hay personas que viven en procesos de enamoramiento e idealización eternos y constantes y, aunque no es realista a largo plazo para ser feliz, no significa que sea falso”.

*Este contenido es informativo y no reemplaza la evaluación de tu profesional de salud.